Viviana, miembro del grupo de Oración Centrante Atención Amorosa, nos acompaña a orar y meditar junto a este Salmo
Hubo un temblor de tierra,
y la tierra se estremeció.
También los cerros temblaron
desde sus cimientos;
¡temblaron por el enojo de Dios!
Echaba humo por la nariz,
arrojaba fuego por la boca,
y lanzaba carbones encendidos.
Dios partió el cielo en dos
y bajó sobre una espesa nube.
Cruzó los cielos
sobre un querubín;
se fue volando
sobre las alas del viento.
Se escondió en la oscuridad,
entre las nubes cargadas de agua
que lo cubrían por completo.
¡De su grandioso trono salían
nubes, granizos y carbones encendidos!
De pronto, en el cielo
se oyó una voz de trueno:
¡era la voz del Dios altísimo
que se dejó escuchar
entre granizos y carbones encendidos!