Días atrás (26 y 27 de junio), León XIV inició el Consistorio extraordinario con la celebración de la Eucaristía, reflexionando con los cardenales sobre la fe y el don de la paz y proclamando: “La guerra nunca es digna del hombre; y nunca será bendecida por Dios”.
El encuentro de los cardenales con el Papa empezó con la celebración de la Eucaristía en la Basílica San Pedro, para encomendar los trabajos que concluirían con la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo.
En la ocasión, el Papa reflexionó sobre algunas indicaciones para el discernimiento durante estos días: compartir en la fe la verdadera libertad, pedir el don de la paz en la unidad y disfrutar de la concordia en la obediencia.
“Mientras pedimos a Dios que nos conceda fuerza y sabiduría, resulta significativo que nuestro Consistorio tenga lugar en la víspera de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Detengámonos juntos en esta conmemoración, que recuerda a las columnas de la Iglesia católica y romana, los dos misioneros mártires cuya predicación se fundió con su vida, hasta el punto de volverse parte de las Sagradas Escrituras”, expresó.
“La fe es esa virtud, nunca dada por sentada, que da vida a la Iglesia, porque corresponde a la gracia que nutre los sarmientos de la única vid. La Iglesia viva es la Iglesia que cree, por el don del Espíritu Santo derramado en nuestros corazones: esta es la Iglesia que da mucho fruto. El Creador nos ha dotado de inteligencia y voluntad para resolver los conflictos como seres humanos y no como animales, aún cuando se esté dotados de armas hipertecnológicas. La paz es un deber de justicia porque somos una única familia humana, una magnifica ‘humanitas’ que halla en Cristo a su único jefe y redentor. También es importante la concordia en la obediencia, es decir, en la escucha que reconoce el don del Verbo, hecho carne por nosotros. A través de este ejercicio, el Espíritu Santo nos guía, señalándonos Él mismo los problemas y las oportunidades pastorales, purificando las intenciones y corrigiendo lo que se desvía del camino común”, afirmó luego el Pontífice.
Fuente: Vatican News