En este Día del Cura Párroco (4 de agosto), celebramos con inmensa gratitud la vida y vocación del Padre Carlos Malagueño, pastor, guía y amigo entrañable de nuestra comunidad de la Parroquia del Espíritu Santo.
Hombre sabio, de lectura profunda y homilías que abrazan el corazón, encarna en su trato la mansedumbre y gentileza del carisma de San Francisco de Sales. Su entrega incansable conmueve: ya desde las 06:00 viaja solo hacia Villa Warcalde para servir a sacerdotes retirados y más luego oficia de capellán en La Salle, sin olvidar las misas diarias (también en la Capilla San Benito), bautismos, bodas y confesiones sin demora. Jamás se cansa de mantener las puertas abiertas a todo el que lo necesita.
El Señor nos ha regalado un cura de corazón grande que hace vida el Evangelio: «Yo estoy entre ustedes como el que sirve» (Lc 22, 27). ¡Gracias por tu generosidad y testimonio constante, querido Padre Carlos!